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Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe

Paseo de Humaya

Col. Guadalupe

Culiacán, Sinaloa

México

Nadie sabe ubicar con certeza el año en que las procesiones en honor a la Virgen de Guadalupe iniciaron en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, mejor conocida como La Lomita, en Culiacán.

En lo que sí coinciden historiadores y sacerdotes, es que fue hace 477 años cuando la ciudad de Culiacán fue fundada, los mismos que han pasado desde que la imagen de la Virgen apareció por primera vez en México.

Fue en 1531 cuando el indio Juan Diego (canonizado el 31 de julio de 2002 por el Papa Juan Pablo II) vio por primera vez a la Virgen, mientras caminaba por un cerro.

Cuenta la historia que la Virgen le pidió a quien más tarde se convertiría en el primer santo indígena del continente americano, que buscara al Obispo Fray Juan de Zumárraga y le expresara su deseo de que le construyera un templo en el cerro del Tepeyac.

Ese mismo año, pero el 29 de septiembre (la aparición sucedió el 12 de diciembre), la Villa de San Miguel de Culiacán se empezó a repoblar de españoles, “pues entonces Culiacán ya existía, era un pequeño caserío “, describe el historiador Heriberto Sinagawa Montoya.

Aunque para Sinagawa los dos hechos históricos son “una simple coincidencia”, para la Iglesia la fundación de Culiacán y la aparición de la Virgen Morena el mismo año es una señal religiosa.

“Algo que llama mucho la atención es cómo la venida de Nuestra Señora de Guadalupe a México coincide con el año de fundación de Culiacán, en septiembre se funda la ciudad y en diciembre se aparece la Virgen de Guadalupe”, relata el vicario de La Lomita, Rosario Enríquez.

“Es una señal, de manera particular para nosotros los sinaloenses, en particular para Culiacán. En estos momentos tan difíciles en el mundo de tantos desastres y tanta violencia, de manera particular en nuestro estado, tenemos en María la mujer de la esperanza”.

Escaleras del amor

Corría el año de 1913 cuando el ex Gobernador de Sinaloa, Ramón F. Iturbe, mandó construir las escaleras de La Lomita.

Un total de 144 peldaños hablan del profundo deseo que motivó al General a realizar semejante obra.

Unos dicen que fue en pago de una manda, otros que en agradecimiento por ganar una batalla, pero el cronista Herberto Sinagawa dice tener la historia que más se acerca a la realidad.

Asegura Sinagawa que el General mandó construir las escalinatas “no para pagar una manda a la Virgen de Guadalupe por haberle salvado la vida durante los años de la Revolución”, sino para conquistar a una hermosa mujer cosalteca.

 “Yo platiqué una vez con Alejandro Hernández Tiller, el poeta, y me confesó que esa escalinata la construyó (Ramón F. Iturbe) para cortejar a una hermosa muchacha de Cosalá llamada Mercedes Acosta”, contó el historiador.

“Construyó la escalinata y logró lo que perseguía el joven militar, es decir, se casó con ella. Eso sí, el tiempo que duró el matrimonio entre Iturbe y Mercedes Acosta es difícil de precisar, porque era muy enamorado”.

El testigo de la boda, ocurrida en 1914, fue el Presidente Venustiano Carranza, quien entonces estaba de gira por la República y vino a Culiacán especialmente a atestiguar el acontecimiento.

La misa la ofició el Padre Ernesto Verdugo Fálquez, señaló Sinagawa.

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